La aluminosis no se ve desde el salón ni aparece en el anuncio del portal inmobiliario. Está en las viguetas, bajo el falso techo, y solo se confirma con un ensayo. Esto es lo que puedes comprobar tú antes de comprar y cuándo merece la pena pagar un análisis.
Qué es, sin tecnicismos innecesarios
La aluminosis es la degradación del hormigón fabricado con cemento aluminoso. Ese cemento se usó en España, sobre todo entre los años cincuenta y setenta, para fabricar viguetas prefabricadas de forjado, porque fraguaba muy rápido y permitía desencofrar en horas. Para una industria de la construcción que iba a toda velocidad, era perfecto.
El problema apareció con el tiempo. El hormigón aluminoso sufre un proceso llamado conversión: los compuestos que se forman al fraguar van transformándose en otros más estables pero más porosos. El material pierde resistencia y gana permeabilidad. Y al ganar permeabilidad deja pasar la humedad hasta las armaduras, que se oxidan, aumentan de volumen y revientan el hormigón desde dentro.
La conversión se acelera con calor y humedad. Por eso la misma vigueta puede estar razonablemente bien en un dormitorio seco y muy deteriorada en el techo de un baño sin ventilación.
Por qué todo el mundo conoce la palabra
Por el derrumbe de un edificio en el barrio del Turó de la Peira, en Barcelona, en noviembre de 1990. Aquello puso la aluminosis en todos los telediarios y disparó una oleada de inspecciones por toda España.
Treinta y cinco años después, la palabra sigue dando miedo, y en parte es un miedo útil: obliga a mirar. Pero conviene matizar algo importante.
Tener cemento aluminoso no es tener un edificio en ruina
Esto es lo que casi nunca se explica bien. Que un forjado se fabricara con cemento aluminoso no significa que el edificio vaya a caerse. Significa que su estructura tiene una vulnerabilidad conocida, y que su estado real depende de tres cosas:
- El grado de conversión alcanzado, que varía mucho de un elemento a otro.
- La humedad a la que ha estado expuesto. Es el factor decisivo.
- Si ya hay corrosión de armaduras, que es cuando el problema pasa de químico a estructural.
Hay miles de edificios con viguetas de cemento aluminoso perfectamente estables, y los hay que necesitan refuerzo urgente. La diferencia no se adivina: se comprueba.
Las señales que puedes buscar tú en una visita
No sustituyen a un diagnóstico, pero sí te dicen si hay motivo para profundizar:
- La época. Si el edificio se construyó entre los años cincuenta y setenta, el cemento aluminoso es una posibilidad real. Antes o mucho después, mucho menos probable.
- El color de la vigueta, si hay alguna a la vista en garaje, trastero o falso techo registrable. El hormigón aluminoso degradado tiende a un tono pardo o achocolatado, distinto del gris del hormigón portland.
- Manchas de óxido o desconchones en techos, sobre todo en baños, cocinas y cajas de escalera: los puntos con más humedad.
- Fisuras longitudinales siguiendo la dirección de la vigueta, que es como se manifiesta la armadura al oxidarse.
- Apuntalamientos o refuerzos en zonas comunes, garaje o sótano. Si alguien ya ha intervenido, pregunta por qué.
- El acta de la inspección técnica del edificio, donde debería constar si se ha evaluado la estructura. Puedes consultarla siguiendo esta guía.
Cómo se confirma de verdad
Con un ensayo sobre una muestra del hormigón. Lo habitual es extraer una pequeña porción de la vigueta y aplicar un reactivo químico que revela la presencia de cemento aluminoso, o enviarla a laboratorio para un análisis más completo. Es una intervención menor, pero requiere acceso al elemento estructural y el permiso de quien corresponda.
Desconfía de quien te diga que lo sabe con solo mirar. Un técnico con experiencia puede sospecharlo con fundamento, y debe decírtelo. Afirmarlo sin ensayo, no.
Qué hacer si la sospecha es seria
- Pregunta directamente al vendedor y al administrador de fincas si se ha hecho algún estudio de la estructura. Si se hizo, existe un informe.
- Pide las actas de las juntas. Un problema estructural siempre deja rastro en las actas antes de llegar a la obra.
- Encarga una inspección que incluya la evaluación visual de la estructura accesible, y que te diga si procede un ensayo.
- No firmes mientras haya duda abierta. El coste de un refuerzo estructural no se parece al de ninguna otra reparación doméstica.
Lo que hacemos nosotros
En nuestra inspección de vivienda, un arquitecto colegiado revisa la estructura accesible junto con otros 170 puntos del inmueble, documenta lo que encuentra con fotografías y lo valora económicamente. Si hay indicios que justifiquen un ensayo de aluminosis, te lo decimos con claridad en el informe, que recibes en 48 horas hábiles.
Lo que no hacemos es diagnosticar aluminosis sin ensayo, ni descartarla sin haber mirado.